jueves, 18 de junio de 2015

Iduun, la hija de la tormenta.

Nombre Completo:  Iduun el Trueno
Edad: 19 Años.
Procedencia: Desconocida. 

Perfil psicológico.
Pocos conocen a la autentica hija de la tormenta, heredera directa del dios del trueno y máxima autoridad de las islas de la niebla. Su carácter distante y soberbio mantiene apartados a la mayor parte de su vasallaje. Durante años se ha ido forjando esa personalidad de ser omnipotente, que observa a todos por encima del hombro y mata a quién le traiciona sin mostrar compasión alguna. Nadie podría haberse imaginado, que tras esa dura capa de superioridad, se escondía una niña solitaria y triste. Una niña que no podía tratar a nadie como a un igual, pues su posición como diosa se lo impedía y por el temor a perder la confianza y respeto de los suyos.

Trasfondo.
La procedencia de Iduun para los hombres de la niebla es un completo misterio, llegó a las costas de una de las islas a la temprana edad de diez años en un pequeño navío impulsado por el viento, el cual mostraba serios daños y una pequeña brecha en el casco por donde el agua se colaba, seguramente causado por el circulo de rocas que rodeaban las islas. Cubría su cuerpo con una capa con capucha que apenas tapaba su desnudez, mientras que en su diestra portaba una daga dorada manchada en sangre y en su siniestra un cayado en el cual apoyaba su pié malherido. Abandonó su transporte en la playa, ante la incrédula mirada de decenas de personas que la veían moverse con decisión hacia el centro del poblado. El gran jefe de entonces, un hombre fuerte e inmenso que portaba una piel de lobo a modo de capucha, se le acercó mostrándose imponente en comparación a los escuálidos y  asustadizos aldeanos se la acercó profiriendo gritos y maldiciones inteligibles intentando inculcar valor a sus vasallos. Los hombres se arremolinaron a su alrededor, enclaustrando en un circulo de gritos y desaprobación a la recién llegada y a su señor. Parecía ser que no era bien recibida en aquel oscuro y decrépito lugar, donde apenas llegaban a forma una veintena de hombres. Iduun sonrió, observando bajo la sombra de su capucha como el gran señor alzaba sus manos con la intención de golpearla. Pero lo lo logró, pues un poderoso relámpago emergió de la daga de la joven atravesando el corazón del guerrero y fulminándolo al acto. El coro se desperdigó cual bandada de pajaros, mientras la joven se arrodillaba ante el cuerpo carbonizado del guerrero y le arrebataba su glorioso tocado de lobo soltando la daga a su lado. Se apartó la capucha lentamente, dejando que los pocos que habían resistido la tentación de huir vislumbraran su afeminado y delicado rostro pecoso. Se colocó el tocado sobre la sien y se volvió hacia estos, lanzándoles una mirada imperativa mientras alzaba el puño al cielo.
- ¡Arrodillaos ante vuestra diosa, miseros mortales! - Bramó en la lengua natal de la isla, algo que desconcertó tanto a los que se habían quedado a ver como a quienes observaban desde la distancia. - ¡Arrodillaos, Iduun la hija de Thor os lo ordena! ¡Obedeced! - Un nuevo rayo emergió de su puño cerrado, iluminando la noche cerrada y obligando a sus siervos a besar el suelo ante ella.
Las semanas pasaron y su conquista de las islas avanzaba a pasos agigantados. En un principio, los jefes de las aldeas vecinas intentaban oponer resistencia cuando ella les ordenaba arrodillarse, pero tras acabar calcinados en cuestión de segundos el resto de la aldea se rendía sin condición. En apenas media semana había conquistado cuatro de las veintitrés aldeas que poblaban las islas, y a las tres semanas las aldeas restantes se unieron a ella. En algunos casos eran ellos mismos quienes mataban a su líder y se marchaban en busca de la diosa, en otros casos, los propios lideres se unieron a ella formando parte de sus más allegados consejeros. Las rencillas pasadas, los odios, el desprecio que se mantenían los distintos pueblos desapareció en el mismo momento en que la diosa impuso su mandato. Obligó a unos pocos a utilizar la escasa madera de la isla para construir resistentes navíos siguiendo las instrucciones de unos complicados planos y después los guió entre el circulo de rocas hasta las costas del continente para saquear su primer poblado. Las reservas aumentaron drasticamente con aquel primer saqueo, al igual que el numero de mujeres disponibles en la isla. Esto alentó a sus hombres y satisfago a quienes menos confiaban en su mandato. Con el paso del tiempo evolucionaron y mejoraron, pero a día de hoy nadie ha llegado a conocer nada sobre el pasado de la diosa ni su procedencia real. Algo que ha intrigado a sus hombres durante años.

© Vela Ruiz David, 2015

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