Alicia
Teissandier
Apellido
de soltera: Thalander
Edad: 22 Años.
Procedencia: Frania.
Familiar:
Un
conejo blanco con manchas oscuras.
Descripción
psicológica y pequeño trasfondo.
Es
una mujer de carácter serio y poco entusiasta. Su semblante suele
ser triste y decaído, salvando pequeños momentos en los cuales su
humor parece mejorar sin un motivo aparente. Tiene muy claro su
posición frente al resto del mundo, ella es una mujer de sangre
noble y no le agrada que el populacho se digne siquiera a dirigirle
la palabra. No se muestra afectuosa con nadie y siempre mira a
quienes considera inferiores por encima del hombro, aunque solo en
contadas ocasiones llega a marcar su posición con palabras. Pues su
mirada y el gesto de su cuerpo es más que suficiente para mandar a
callar a un simple criado.
Aunque
su marido podría llegar a considerarse el ejemplo del "noble
perfecto" no es capaz de ver en él a otra persona que a su
carcelero. Desde su infancia, nunca hubiera imaginado verse relegada
a portar el apellido de los Teissandier y tener que soportar el peso
de sus normas. Ella siempre ha tenido la convicción de que la
nobleza no existe para trabajar, que desde su nacimiento siempre
habría a su lado alguien que hiciera las faenas por él. Pero en
aquella casa era diferente, siendo obligada a realizar tareas tan
variadas como denigrantes. Por suerte podía aprovecharse de la
obligación de su marido de viajar por los distintos países,
pudiendo mantenerse apartada del las exigencias le pedían durante su
estancia en el hogar mientras disfrutaba de los continuos
desplazamientos y las experiencias del camino. Este motivo le hace
mantener un fuerte recelo hacia su persona, motivo por el cual solo
se limita a cumplir sus obligaciones como mujer sin llegar a
sacrificarse lo más mínimo por él.
Aun
con su carácter retraído y distante, es una mujer bastante miedosa.
Se muestra dura, fría e implacable frente a aquellos de los que sabe
no tiene nada que temer. Pero en el momento en que se encuentra en
una situación en la que su vida pueda correr el mínimo peligro,
hace todo lo posible por desaparecer del lugar hasta que el peligro
haya pasado. Solo cuando se encuentra entre la espada y la pared, es
capaz de sacar a flotar su lado más agresivo. De entre los pocos
hechizos ofensivos que conoce, al que siempre recurre para defenderse
es la bola de fuego. En un principio solo lo llega a utilizar para
espantar a sus agresores, pues teme descontrolarse y llegar a matar a
una persona.
Descripción
física:
Es
una mujer rubia, de cabellos largos y lisos que caen cual cascada a
lo largo de su espalda hasta la cintura. Su rostro es afilado y
delicado, de tez pálida y ojos verdes. Su cuerpo es esbelto y
estilizado, aunque sus piernas resultan ser más fibrosas y robustas
de lo que pudiera resultar habitual en una mujer como ella. Suele
vestir prendas de viaje de tonalidades claras. Evita en la medida de
lo posible llevar alguna vestimenta con el logo de los Teissandier
bordado. Le gustan mucho los encajes plateados y dorados, al igual
que las joyas aunque en pocas ocasiones se digna a portar. Su calzado
suele ser robusto y cómodo, preparado para el camino, cambiándolo
solo cuando la ocasión lo requiere.
Breve
historia del apellido Thalander:
Los
Thalander son una familia noble de casi dos siglos de antigüedad. Su
antepasado se convirtió en uno de los generales de confianza de la
casa real Franesa durante la guerra de los hermanos. Por sus
constantes logros militares y al haber detenido el avance del reino
del sur, se le otorgó un pequeño feudo situado al Oeste, el titulo
de nobiliario bouclier y una inmensa cantidad de oro. Dicho feudo
contaba con sus propias tierras de cultivo, e incluso una porción de
bosque a los que empezó a sacar rentabilidad. Pero sus herederos que
habían empezado a conocer el placer de la vageza, desatendieron sus
tierras y se concentraron solo en consumir la herencia familiar. En
apenas cuatro generaciones el tesoro se había prácticamente
consumido, algo que alertó a los padres de Alicia la cual se
encontraba recién nacida. Por todos los medios intentaron revertir
aquella situación, pero cada decisión que tomaban resultaba ser
peor que la anterior. Vendieron sus tierras por mucho menos de su
valor real, sacando el oro necesario para sobrevivir durante dos
décadas manteniendo su estilo de vida derrochador o hasta el fin de
sus días si lo gestionaban con sabiduría. Pero aún así les
preocupaba, pues aunque ellos vieran aquella fecha muy lejana en el
tiempo, habían que quién tendría que afrontar sus problemas sería
su querida hija. Temiendo dejar a su hija la mayor de las ruinas como
herencia, empezaron a visitar y tratar con las diferentes casas
nobles del lugar sin demasiado existo. La noticia de su
autodestrucción había corrido por toda la nobleza de bien, los
cuales preferían desposar a sus hijos con casas nobles en mejor
posición, pues lo único que podían ofrecer los Thalander era el
titulo heredado por su antepasado. AL final encontraron una casa
noble dispuesta a desposar a uno de sus herederos con su hija, los
Teissandier. No era ni de lejos la elección más inteligente ni la
más interesante, pero tras negociar las dotes con el padre de
Arthur, entendieron que sería la única forma de que su hija no
acabase viviendo en deshonra cuando ellos perecieran.
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