jueves, 18 de junio de 2015

Alicia Teissandier.

Alicia Teissandier
Apellido de soltera: Thalander
Edad: 22 Años.
Procedencia: Frania.
Familiar: Un conejo blanco con manchas oscuras.

Descripción psicológica y pequeño trasfondo.
Es una mujer de carácter serio y poco entusiasta. Su semblante suele ser triste y decaído, salvando pequeños momentos en los cuales su humor parece mejorar sin un motivo aparente. Tiene muy claro su posición frente al resto del mundo, ella es una mujer de sangre noble y no le agrada que el populacho se digne siquiera a dirigirle la palabra. No se muestra afectuosa con nadie y siempre mira a quienes considera inferiores por encima del hombro, aunque solo en contadas ocasiones llega a marcar su posición con palabras. Pues su mirada y el gesto de su cuerpo es más que suficiente para mandar a callar a un simple criado.
Aunque su marido podría llegar a considerarse el ejemplo del "noble perfecto" no es capaz de ver en él a otra persona que a su carcelero. Desde su infancia, nunca hubiera imaginado verse relegada a portar el apellido de los Teissandier y tener que soportar el peso de sus normas. Ella siempre ha tenido la convicción de que la nobleza no existe para trabajar, que desde su nacimiento siempre habría a su lado alguien que hiciera las faenas por él. Pero en aquella casa era diferente, siendo obligada a realizar tareas tan variadas como denigrantes. Por suerte podía aprovecharse de la obligación de su marido de viajar por los distintos países, pudiendo mantenerse apartada del las exigencias le pedían durante su estancia en el hogar mientras disfrutaba de los continuos desplazamientos y las experiencias del camino. Este motivo le hace mantener un fuerte recelo hacia su persona, motivo por el cual solo se limita a cumplir sus obligaciones como mujer sin llegar a sacrificarse lo más mínimo por él.
Aun con su carácter retraído y distante, es una mujer bastante miedosa. Se muestra dura, fría e implacable frente a aquellos de los que sabe no tiene nada que temer. Pero en el momento en que se encuentra en una situación en la que su vida pueda correr el mínimo peligro, hace todo lo posible por desaparecer del lugar hasta que el peligro haya pasado. Solo cuando se encuentra entre la espada y la pared, es capaz de sacar a flotar su lado más agresivo. De entre los pocos hechizos ofensivos que conoce, al que siempre recurre para defenderse es la bola de fuego. En un principio solo lo llega a utilizar para espantar a sus agresores, pues teme descontrolarse y llegar a matar a una persona.

Descripción física:
Es una mujer rubia, de cabellos largos y lisos que caen cual cascada a lo largo de su espalda hasta la cintura. Su rostro es afilado y delicado, de tez pálida y ojos verdes. Su cuerpo es esbelto y estilizado, aunque sus piernas resultan ser más fibrosas y robustas de lo que pudiera resultar habitual en una mujer como ella. Suele vestir prendas de viaje de tonalidades claras. Evita en la medida de lo posible llevar alguna vestimenta con el logo de los Teissandier bordado. Le gustan mucho los encajes plateados y dorados, al igual que las joyas aunque en pocas ocasiones se digna a portar. Su calzado suele ser robusto y cómodo, preparado para el camino, cambiándolo solo cuando la ocasión lo requiere. 

Breve historia del apellido Thalander: 
Los Thalander son una familia noble de casi dos siglos de antigüedad. Su antepasado se convirtió en uno de los generales de confianza de la casa real Franesa durante la guerra de los hermanos. Por sus constantes logros militares y al haber detenido el avance del reino del sur, se le otorgó un pequeño feudo situado al Oeste, el titulo de nobiliario bouclier y una inmensa cantidad de oro. Dicho feudo contaba con sus propias tierras de cultivo, e incluso una porción de bosque a los que empezó a sacar rentabilidad. Pero sus herederos que habían empezado a conocer el placer de la vageza, desatendieron sus tierras y se concentraron solo en consumir la herencia familiar. En apenas cuatro generaciones el tesoro se había prácticamente consumido, algo que alertó a los padres de Alicia la cual se encontraba recién nacida. Por todos los medios intentaron revertir aquella situación, pero cada decisión que tomaban resultaba ser peor que la anterior. Vendieron sus tierras por mucho menos de su valor real, sacando el oro necesario para sobrevivir durante dos décadas manteniendo su estilo de vida derrochador o hasta el fin de sus días si lo gestionaban con sabiduría. Pero aún así les preocupaba, pues aunque ellos vieran aquella fecha muy lejana en el tiempo, habían que quién tendría que afrontar sus problemas sería su querida hija. Temiendo dejar a su hija la mayor de las ruinas como herencia, empezaron a visitar y tratar con las diferentes casas nobles del lugar sin demasiado existo. La noticia de su autodestrucción había corrido por toda la nobleza de bien, los cuales preferían desposar a sus hijos con casas nobles en mejor posición, pues lo único que podían ofrecer los Thalander era el titulo heredado por su antepasado. AL final encontraron una casa noble dispuesta a desposar a uno de sus herederos con su hija, los Teissandier. No era ni de lejos la elección más inteligente ni la más interesante, pero tras negociar las dotes con el padre de Arthur, entendieron que sería la única forma de que su hija no acabase viviendo en deshonra cuando ellos perecieran.

© Vela Ruiz David, 2015

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