jueves, 18 de junio de 2015

Arthur Teissandier

Arthur Teissandier.
Profesión: Investigador de campo.
Edad: 24 Años.
Procedencia: Frania.
Familiar: Búho moteado.

Descripción psicológica y pequeño trasfondo: 
Se trata de un hombre noble bastante cercano al pueblo llano. Resulta ser muy poco prepotente con las personas que recién conoce, manteniendo una faceta muy amigable sin importar su condición social o su aspecto. Tiene el firme pensamiento de que toda persona puede proporcionarle una información necesaria o una historia increíble, ya fuera de algo relevante sucedido durante su vida como algo ocurrido a algún conocido. Esto le ha hecho forjarse una personalidad que en la mayoría de la nobleza es difícil de encontrar, pues siquiera se dignarían a cruzar sus miradas con personas que considerasen inferiores a ellos.
Aunque es alguien cercano, también es exigente con quienes está tratando. Siempre espera el mismo nivel de respeto que él ofrece. No es que le desagrade el tuteo, en ocasiones hasta lo prefiere. Lo que no quiere es sentir que su interlocutor espera poder aprovecharse de su posición de un modo u otro, ya fuera exigiendo el pago por su información como utilizando su nombre a la hora de tratar con terceros. Evidentemente tampoco soporta que le insulten a la cara, llegando a emplear sus hechizos para imponer su posición sobre las personas que se lo merezcan.
El trato que tiene hacia Alicia es más frío y distante que el empleado con el resto de conocidos o incluso, desconocidos. Su matrimonio fue concertado años atrás entre sus padres y los padres de ella. Durante un tiempo estuvo intentando ganarse su confianza e incluso parte de su aprecio, pero lo único que logró fue ampliar la distancia que les separaban. Al no compartir ni gustos ni aficiones, Arthur sentía que aquella relación no avanzaría nada a menos que ella lo desease.
Este detalle le molesta soberanamente, pues ha crecido a lo largo de su vida siguiendo la figura del hombre perfecto. Aquel caballero galante que antepone el honor familiar a las necesidades de su persona. Por lo que al estar casado con ella, ve como sus necesidades se ven completamente limitadas por ella. El único contacto físico que mantuvo con ella fue la misma noche en la que se casaron, expresamente para que ella se quedara embarazada de su actual hijo. Desde entonces se encuentra en una encrucijada a la que no consigue darle solución. Su mujer no le desea, pero él no puede mancillar su honor acostándose con otras mujeres pues en el caso de que alguien lo descubriera podría suponer un martirio añadido para su esposa. Puede que no llegara amarla, e incluso en ocasiones le molestara su indiferencia, pero no se veía con fuerzas suficientes como para destrozar su reputación frente al resto del mundo. Aunque supiera de cientos de familiares y conocidos que no dudaban demasiado a la hora de arrojarse a los brazos de otra mujer. En muchas ocasiones se había percatado de lo estúpido que era, pues veía como iba perdiendo los años de su juventud al lado respetando a una persona que poco o nada le importaba.
Aunque respete su dignidad y honor frete al resto del mundo, se le puede considerar una persona muy manipuladora sobre su mujer. No suele tener inconvenientes a la hora de acceder a la mente de su esposa y alterar algunos de sus recuerdos, o incluso borrar de su mente algún que otro suceso traumatizante ocurrido durante sus viajes. El ha llegado a considerar que dicha práctica tiene una doble moral, pues lo utiliza tanto para conservar la calma que le rodea como para evitar que cualquier trauma o recuerdo oscuro anide en su mujer. Tiene suficiente con soportar su indiferencia durante los viajes, como para tener que afrontar encima su mirada acusadora. La protege tanto como controla, algo que si llegara a descubrir su mujer sería un motivo más que suficiente como para desatar su furia contenida. Siempre y cuando él no fuera más rápido y alterase aquella información. Por curioso que parezca, en ningún momento ha intentado trastocar rasgos de su personalidad o la idea preconcebida que ella tiene sobre él, siendo uno de los medios más simples para lograr mejorar notoriamente su relación. Los motivos de ello son simples. No quiere una relación surgida de una ilusión.

Descripción física: 
De arriba abajo, es un hombre de apariencia soberbia y serena. Su cabello castaño es corto y repeinado hacia atrás, fijado con una grasa vegetal translúcida. Sus ojos son profundos y oscuros, sobre los cuales se pueden apreciar dos cejas poco pobladas. Estos transmiten una curiosidad que en ocasiones puede llegar a incomodar a su interlocutor. Su nariz es poco llamativa, en comparación a las facciones angulosas de su rostro que le proporcionan una apariencia más agresiva de lo que es en realidad. Su cuerpo es fibroso y saludable, sobretodo de cintura para abajo. Todo ello gracias a los constantes paseos y viajes que realiza entre los continentes, siempre en busca de cualquier información o suceso de relevancia. No cuenta con tara alguna visible en su cuerpo, salvando un complicado tatuaje circunferencial dibujado a la altura de la muñeca.
El color predominante de sus ropajes es el azul oscuro bordado en plata. No tiene reparos en vestir con prendas de baja calidad, aunque su predilección son las elaboradas en una sastrería de la capital de su país natal.

Vestimenta habitual.
Aunque no le hace ascos al hecho de vestirse con cualquier prenda que caiga en sus manos (Siempre que se mantenga dentro de los límites de la decencia y la ridiculez), suele tener tendencia a vestir de la siguiente manera. Camiseta blanca abotonada sobre la cual se coloca una chaqueta celeste de pana con el emblema familiar bordado en oro sobre el corazón. Sus pantalones son del mismo material pero de un tono más oscuro, cuyas bocas quedaban ocultas bajo sus botas altas de cuero. 

Historia del apellido: 
El apellido Teissandier, proviene de una familia noble muy reconocida en el ámbito de las letras, pues desde hace generaciones, los descendientes de esta casa han dedicado sus vidas a la obtención y preservación del conocimiento, ya sea del campo científico u religioso. Estos copistas y escribas por naturaleza, han ido almacenando en su biblioteca toda la sabiduría e historias que se les iba poniendo en su camino. Por ello, han conseguido una inmensa colección de libros y documentos que guardan con recelo bajo  una exhaustiva vigilancia durante el día y la noche. El paso a este conocimiento queda exclusivamente reservado para los descendientes de la familia. Solo se permite el paso a extraños por petición de un familiar y tras que el cabeza de familia acepte su acceso. Tampoco se permite la extracción de ningún documento del interior, salvo que este haya sido copiado de antemano por un copista de la familia y el original permanezca dentro de la biblioteca, salvo que se encuentre en un estado de deterioro muy avanzado y se vea la necesidad de cambiar el documento por uno en mejores condiciones. 
Otra de las características de la familia, es sin duda la que más les diferencia del resto. Toda la familia vive en la mansión, y con ello me refiero, a toda aquella persona que en su sangre lleve los genes de los Teissandier. Tíos, primos, padres, ancianos… toda la familia se concentra en el mismo edificio, pues ninguno de ellos está dispuesto a perder los derechos y privilegios que ello le conlleva. Esto ha llevado a que la mansión donde viven crezca a la misma velocidad que lo hace la propia familia, añadiendo cuartos nuevos y ampliando los terrenos cada pocas generaciones. El edificio era originalmente de dos plantas de alto y construido como un rectángulo, pero tras sus constantes ampliaciones ha adquirido el aspecto de un bloque cuadrado de habitaciones y salas, que rodean la biblioteca en su epicentro. En dicha sala las estanterías han suplantado a los muros y decenas de columnas repartidas por la biblioteca le permiten soportar el enorme peso de las plantas superiores. Aunque desde fuera el bloque de habitaciones parece que solo alcanza una altura de cinco pisos, el edificio esconde un secreto que solo la familia conoce, y es la existencia de un profundo e interminable sótano de siete pisos de profundidad. En ellos son guardados los libros más importantes de la familia.
Suelen vivir de la venta de copias de sus novelas, noticiarios, mapas y libros de texto. En ocasiones, determinados cargos de alto poder han llegado apagare fortunas por algunos de sus ejemplares originales más predilectos, o por la obtención de una información muy concreta. También aceptan recados más específicos, como la copia de un documento, salvaguardar algún tipo de información en su cámara personal, biografías, redacciones, etc. Esto último suelen cobrarlo a un precio mayor, aunque también depende de la cantidad de tiempo que se le deba prestar a hacer la tarea.
Dentro de la familia se pueden diferenciar tres grupos muy diferentes entre sí. Los escribas , los viajeros y los investigadores de campo, aunque no se reconocen de esa forma entre ellos, es el nombre con el que se les suele conocer. Hay muchas diferencias entre los grupos, mientras el primero se dedica plenamente a las labores de copiar, reescribir, biografiar y catalogar, el segundo y tercer grupo tiene unas funciones bastante distintas, pero sin las cuales, la familia no podría sobrevivir. Son considerados en muchos casos como los “Actualizadores” de la biblioteca, pues traen noticias frescas de todos los países a los que visitan, las cuales son reescritas en un intento por mejorar su apariencia principal y archivarlas en las zonas correspondientes. Con ello, se consigue que en su interior no solo se guarden los sucesos más importantes de la historia pasada, sino también los más importantes en la actualidad. 

La diferencia fundamental que hay entre los viajeros y los investigadores, es la cantidad de riesgos que están dispuestos a asumir. Mientras que el primero se limita a viajar entre pueblos y ciudades redactando y estudiando la historia local, el segundo suele ir un paso más allá. Se ha llegado a conocer la historia de un Teissandier que fue ejecutado por la casa real de un reino sureño, porque había osado colarse en el palacio real y espiar las conversaciones del monarca con un noble de un reino vecino. Cuando se le descubrió escondido tras unas tupidas cortinas, se le detuvo y encadenó en lo más profundo de una de las mazmorras. Desde entonces, los Teissandier no son bien recibidos en aquel reino, por lo que suelen procurar evitar entrar en sus dominios. 
Como toda familia, los Teissandier disponen de sus propias normas de convivencia y comportamiento. Estas normas se han ido modificando a lo largo de los años para poder adaptarse a las nuevas generaciones y al exponencial crecimiento de la familia. Cada pocos años se han ido añadiendo normas más restrictivas y controladoras, en un intento por preservar el núcleo familiar y su función fundamental. Lo que emergió como una familia interesada en la escritura y a la investigación, se ha ido convirtiendo poco a poco en un negocio muy rentable que las cabezas de familia intentan preservar a toda costa. Han llegado a expulsar a miembros de la familia renegándoles su herencia y su apoyo económico, por el simple hecho de haberse negado a realizar las tareas que se le asignaron. Todos en la familia deben apoyar su causa y ofrecer todas sus habilidades y cualidades para seguir creciendo. No se admite el holgazaneo ni la manutención de un miembro no productivo. 

Portar el apellido Teissandier conlleva las siguientes obligaciones. 

  1. Resguardar los secretos familiares. 
  2. Proteger la información almacenada en la biblioteca. 
  3. Salvaguardar los intereses de la casa en los diferentes reinos y territorios. 
  4. Realizar las tareas que se le encomienden, ya sea redactando texto, buscando información o realizando las funciones del servicio. 
  5. Obedecer sin rechistar las órdenes del consejo familiar. En el caso de que sus órdenes contradigan alguna de las normas anteriormente expuestas, se considera una orden inválida, pudiendo conllevar la disolución del consejo por parte del resto de la familia. 
  6. La familia prevalece siempre por delante de los intereses personales. 
  7. Durante los viajes, se ha de realizar un seguimiento de los avances realizados durante el mismo. En el caso de que no haya aviso alguno en un plazo mínimo de un año, se considerará la deserción del familiar. Este supuesto puede ser abolido si se demuestra la imposibilidad del mismo para mantener el contacto con la casa durante dicho tiempo. 
  8. Los Teissandier están en la obligación de vivir en el recinto familiar. Salvo en el caso de que el consejo acepte que dicho miembro viva fuera del recinto. 
  9. Toda aquella persona que se case con un Teissandier, está en la obligación de asumir dicho apellido como suyo propio con las consecuentes obligaciones. 
© Vela Ruiz David, 2015

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